Stalin

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Las tesis de Lenin sobre la guerra no llegaron a San Petersburgo hasta principios de setiembre. La recepción que encontraron en el seno del Partido estuvo lejos de ser una aprobación general. La mayoría de las objeciones afectaban a la consigna de Lenin referente al «derrotismo», que, según Shlyapnikov, originó «perplejidad». La fracción de la Duma, que dirigía entonces Kamenev, trató una vez más de suavizar las acusadas aristas de las fórmulas de Lenin. Lo mismo ocurrió en Moscú y en las provincias. «La guerra sorprendió a los bolcheviques sin preparación —atestigua la Ojrana de Moscú—, y durante mucho tiempo... no lograron ponerse de acuerdo en su actitud frente a la guerra...» Los bolcheviques de Moscú escribían en clave a Estocolmo para retransmisión a Lenin, que «a pesar del respeto que le profesaban, su consejo de vender la casa (consigna de “derrotismo”) no había dado en la cuerda sensible». En Saratov, según el dirigente local Antonov, «los trabajadores de las tendencias bolchevique, menchevique y essar no estaban de acuerdo con la posición derrotista. Antes bien..., eran (con raras excepciones) decididos defensistas.» Entre los trabajadores avanzados, la situación era más favorable. En las fábricas de San Petersburgo aparecieron inscripciones con el siguiente texto: «Si Rusia gana, no estaremos mejor, nos oprimirán más que nunca.» Y Samoilov escribía: «Los camaradas de Ivanovo-Voznesensk se dieron cuenta, con el instinto de clase de los proletarios, de cuál era... la ruta, acertada, y por ella marcharon ya desde los primeros meses de la guerra.»


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