Stalin
Stalin Sin embargo, sólo unos cuantos individuos consiguieron formular su opinión. Detenciones en masa desbarataron las organizaciones socialdemócratas. El aplastamiento de la Prensa diseminó a los trabajadores. Tanto más importante llegó a ser, en consecuencia, la misión de la fracción de la Duma. Repuestos del primer movimiento de pánico, los diputados bolcheviques comenzaron a desarrollar importantes actividades ilegales. Pero fueron detenidos no más tarde del 4 de noviembre. El cargo principal contra ellos consistía en los documentos de la dirección del Partido en el extranjero. Las autoridades acusaron a los diputados detenidos de traición. Durante las investigaciones preliminares, Kamenev y los diputados, con la sola excepción de Muranov, repudiaron la tesis de Lenin. En el juicio, que se celebró el 10 de febrero, los defensores mantuvieron la misma línea. La declaración de Kamenev afirmando que los documentos que se le mostraban «contradecían decididamente su propio criterio sobre la actual guerra», no fue dictada sólo por el cuidado de su propia seguridad; esencialmente expresaba la actitud de toda la capa superior del Partido frente al derrotismo. Con gran indignación de Lenin, la táctica puramente defensista de los defensores debilitó en extremo la eficacia agitadora del juicio. La defensa legal pudo haber ido de la mano con una ofensiva política. Pero Kamenev, que era un político inteligente y bien educado, no había nacido para afrontar situaciones extraordinarias. Los fiscales, por su parte, hicieron todo lo que pudieron. Rechazando el cargo de traición, uno de ellos, Pereverzev, profetizó en la vista que la lealtad de los diputados obreros a su clase se mantendría en la memoria de las futuras generaciones; mientras que sus flaquezas (falta de preparación, sometimiento a sus consejeros intelectuales, etc.), «todo eso se desvanecerá como una cáscara hueca, junto con la imputación infamante de traición».