Stalin
Stalin Entretanto, las derrotas del ejército zarista seguían su curso. La hipnosis de patriotismo y la hipnosis de temor fueron gradualmente cediendo. Durante la segunda mitad de 1915 estallaron varías huelgas esporádicas, fundadas en los precios altos de la región textil de Moscú, pero no alcanzaron desarrollo. Las masas estaban descontentas, pero se mantenían pacíficas. En mayo de 1916 fulguraron algunas revueltas aisladas entre los reclutas de las provincias. Surgieron desórdenes por causa de los alimentos en el Sur, y se propagaron en seguida a Kronstadt, la fortaleza que guardaba el acceso a la capital. Finalmente, hacia fines de diciembre, tocó el turno a San Petersburgo. La huelga política afectó a no menos de doscientos mil trabajadores de una vez, con la incuestionable participación de las organizaciones bolcheviques. El hielo estaba roto. En febrero comenzó una serie de huelgas y revueltas tumultuosas, que culminaron rápidamente en una sublevación durante la cual la guarnición de la capital se pasó a los trabajadores. «El curso alemán de desarrollo» con que contaban los liberales y los mencheviques no se convirtió en realidad. De hecho, los mismos alemanes se apartaron pronto del llamado «método alemán»... En el remoto destierro, Stalin se veía condenado a hacer conjeturas sobre el triunfo de la insurrección y la abdicación del zar.