Stalin
Stalin En su primera carta desde Kureika, Sverdlov describía claramente su método de vida en compañía de Stalin. «Mi instalación en la nueva residencia es mucho peor. En primer lugar, ya no vivo solo en el cuarto. Somos dos. Está conmigo el georgiano Djugashvili, a quien ya conocía de antes, pues estuvimos una vez desterrados juntos en otro sitio. Es un buen muchacho, pero es demasiado individualista en materias de la vida cotidiana, en tanto que yo creo en el orden, aparente al menos. Por eso estoy nervioso a veces. Pero esto no es tan importante. Mucho peor es que no hay separación ninguna entre nosotros y la familia de nuestros patronos. Tenemos la habitación junto a la suya, y no hay entrada independiente. Como es natural, los chiquillos pasan con nosotros muchas horas. A veces nos estorban. Además, también, caen por aquí algunas personas mayores del pueblo. Vienen, se sientan permanecen sosegados una media hora, y de repente se levantan: “Bueno, tengo que irme, adiós.” Apenas se han marchado, viene otro visitante, y se repite la escena. Se presentan como de intento a la hora mejor para estudiar, al caer la tarde. No lo comprendo: de día tienen que trabajar. Hemos tenido que abandonar nuestros planes anteriores y distribuir de otro modo el horario, dejando de estudiar hasta bien pasada la medianoche. No tenemos una gota de petróleo; usamos velas, y como dan poca luz para mi vista, ahora estudio siempre de día. En realidad, no es mucho lo que estudio. Virtualmente, no tenemos libros...» Así vivían el futuro presidente de la República de los Soviets y el futuro dictador de la Unión Soviética.