Stalin
Stalin Lo que nos interesa más de la carta precedente es la reprimida caracterización de Stalin como «un buen muchacho, pero demasiado individualista». La primera parte de esta declaración tiene por evidente objeto moderar el efecto de la segunda. «Un individualista en materias de la vida cotidiana» significa en este caso un hombre que, obligado a vivir en compañÃa de otra persona, no tiene en cuenta para nada las costumbres e intereses de ésta. Un vislumbrar de orden, en el que Sverdlov insistÃa inútilmente, exigÃa cierta voluntaria autolimitación por parte del compañero de cuarto. Sverdlov era por naturaleza una persona considerada. Samoilov atestigua que era «un magnÃfico camarada» en su trato personal. En el carácter de Stalin no habÃa la más ligera sombra de moderación. Además, es posible que hubiese buena porción venganza en su comportamiento; no olvidemos que fue Sverdlov el designado para liquidar el cuerpo de redacción de Pravda con que habÃa contado Stalin frente a la posición de Lenin. Stalin nunca olvidaba tales cosas; nunca olvidaba nada. La publicación; de la correspondencia completa de Sverdlov desde Turujansk, prometida en 1924, jamás se realizó; al parecer, contenÃa la historia del subsiguiente empeoramiento de las relaciones entre ambos.