Stalin
Stalin En cuanto a Stalin, se mantuvo retraído. Según Shumyatsky, «Stalin... se reconcentró en sí mismo. Preocupado de la caza y la pesca, vivía en una soledad casi completa... Prácticamente no necesitaba relacionarse con la gente, y sólo de vez en cuando solía visitar a su amigo Suren Spandaryan en el pueblo de Monastyrskoye, para volver varios días más tarde a su covacha de anacoreta. Era parco en sus descoyuntadas observaciones sobre tal o cual asunto, cuándo por azar asistía a reuniones organizadas por los deportados». Estas líneas suavizadas y embellecidas en una de las versiones posteriores (incluso la «covacha» se convirtió por algún motivo en «laboratorio»), deben entenderse en el sentido de que Stalin cortó toda relación personal con la mayoría de los deportados, y los rehuía. No es extraño que terminaran asimismo sus relaciones con Sverdlov: en las monótonas circunstancias del destierro, hasta personas más adaptables que él no eran capaces de evitar la discordia.