Stalin
Stalin «La atmósfera moral... —escribÃa discretamente Sverdlov en una de sus cartas que casualmente vio la luz—, no es muy favorable... Unas cuantas disputas (desavenencias personales), posibles sólo en una atmósfera de cárcel y destierro, a pesar de su nimiedad han producido bastante efecto sobre mis nervios....» A causa de tales «disputas», Sverdlov gestionó su traslado a otra colonia. Otros bolcheviques se apresuraron a abandonar Kureika: Goloschekin y Medvedev, que ahora figuran asimismo entre los ausentes. Colérico, brusco, consumido por la ambición, Stalin no era fácil de conllevar.