Stalin
Stalin Sin pronunciarse definitivamente en cuanto a su clasificación exacta en su clase, Gogojiya manifiesta que en desarrollo y conocimientos rayaba «muy por encima de sus condiscípulos». Soso leía todo cuanto encontraba en la biblioteca de la escuela, incluso los clásicos georgianos y rusos, que, naturalmente, eran cuidadosamente cernidos por las autoridades. Después de los exámenes de grado, José fue recompensado con un diploma de mérito, «lo que en aquellos días era una proeza extraordinaria, pues su padre no era clérigo y ejercía el oficio de zapatero». ¡Un rasgo notable!
En conjunto, las memorias escritas en Tiflis sobre «la juventud del Maestro» son más bien insípidas. «Soso nos llevaba al coro, y con su voz vibrante y armoniosa nos dirigía al cantar las queridas canciones nacionales.» Jugando a la pelota, «José sabía escoger a los mejores, y por eso ganaba siempre nuestro grupo». «José aprendió a dibujar espléndidamente.» Pero ninguna de estas cualidades llegó a convertirse en verdadero talento: José no consiguió ser cantante, ni artista, ni brillar en el deporte. Menos convincentes resultan aún menciones como las siguientes: «José Djugashvili era notable por su gran modestia, y era un camarada afectuoso y sensible.» «Nunca hacía sentir a nadie su superioridad», y otras por el estilo. Si todo ello es cierto, hay que convenir en que, con los años, José se transformó en lo contrario.