Stalin
Stalin Shumyatsky manifiesta que Stalin fue llamado a filas mientras estaba en el destierro, al parecer en 1916, cuando ya movilizaban a las quintas viejas (entonces iba a cumplir Stalin treinta y siete años), pero no se le admitió en el Ejército a causa de su brazo izquierdo anquilosado. Pacientemente estuvo matando el tiempo más allá del Círculo Ártico, pescando, poniendo sus trampas a los conejos, leyendo y posiblemente escribiendo también. «Es cansado esto, pero no hay más remedio.» Un recluso taciturno, colérico, no era ni mucho menos la figura central entre los deportados. «Más clara que otras muchas —escribe Shumyatsky, adicto a Stalin—, en la memoria de los turujanitas se destaca la monumental figura de Suren Spandaryan, el intransigente marxista revolucionario y magnífico organizador.» Spandaryan llegó a Turujansk en vísperas de la guerra, un año después que Stalin. «¡Qué sosiego y qué paz hay aquí! —solía observar con ironía—. Todo el mundo está de acuerdo con los demás en todo: los essars, los bolcheviques, los mencheviques, los anarquistas... ¿No sabéis que el proletariado de San Petersburgo está con el oído atento a la voz de los desterrados...?» Suren fue el primero que adoptó una posición antipatriotera e hizo que todos le escuchasen. Pero en influencia personal sobre sus camaradas, Sverdlov mantenía el primer puesto. «Animado y sociable», extrovertido incapaz de reconcentrarse en el egocentrismo, Sverdlov siempre reunía a los demás, recogía importantes noticias y las hacía circular por las diversas colonias de deportados, y organizó una cooperativa de éstos a la vez que efectuaba observaciones sistemáticas en la estación meteorológica. Las relaciones entre Spandaryan y Sverdlov, llegaron a estar tirantes. Los deportados se agruparon en torno a estas dos figuras. Aunque ambos grupos luchaban unidos contra la administración, las rivalidades «por esferas de influencia», según expresión de Shumyatsky, nunca cesaron. No es fácil averiguar hoy en qué principios se basa aquella discordia. Antagonista de Sverdlov, Stalin apoyaba a Spandaryan discretamente a un brazo de distancia.