Stalin
Stalin El primer punto de la ruta en que se reunieron trabajadores en considerable número fue Krasnoyarsk. Allí existía ya un Soviet de diputados. Los bolcheviques locales, que eran miembros de la organización general en unión de los mencheviques, esperaban instrucciones de los dirigentes que pasaban por allí. Envueltos por completo en la oleada de unificación, aquellos dirigentes ni siquiera pensaron en establecer una organización bolchevique independiente. ¿Para qué? Los bolcheviques, como los mencheviques, estaban decididos a apoyar al Gobierno provisional, a cuyo frente estaba el príncipe liberal Lvov. También se sofocaron las diferencias de opinión respecto a la guerra: ¡era necesario defender la Rusia revolucionaria! En tal estado de ánimo caminaban hacia Petrogrado, Stalin, Kamenev y otros. «La ruta a lo largo del ferrocarril —recuerda Samoilov—, era algo extraordinario y tumultuoso, un cúmulo de manifestaciones de bienvenida, mítines y actos análogos.» En la mayoría de las estaciones recibía a los deportados el vecindario entusiasmado, con bandas militares entonaban la Marsellesa31; el día de la Internacional no había alboreado aún. En las estaciones férreas de importancia se celebraron banquetes de gala. Los amnistiados tuvieron que hablar, «hablar, sin descanso». Muchos se quedaron afónicos, enfermaron de fatiga, rehusaron salir de sus vehículos; «pero aun en ellos no se les dejaba en paz».