Stalin
Stalin La despótica repulsa de los transaccionistas sólo sirvió para fortificar a los bolcheviques. Como en 1905, la preponderancia que la primera oleada revolucionaria aportó a los mencheviques se disipó pronto en la atmósfera de la aleccionadora lucha de clases. Pero en oposición a la tendencia observada en la primera Revolución, el crecimiento del bolchevismo correspondía ahora más bien a la subida que a la declinación del movimiento de masas. El mismo proceso esencial adoptaba forma distinta en los pueblos: del partido Essar, dominante entre el campesinado, se desgajó un ala izquierda, que trató de ir al compás de los bolcheviques. Las guarniciones de las ciudades grandes estaban casi por completo del lado de los trabajadores. «Realmente, los bolcheviques trabajaron con afán y sin descanso —atestiguaba Sujanov, menchevique izquierdista—. Estaban entre las casas, junto al torno, diariamente, de contrato... La masa vivía y respiraba con los bolcheviques. Estaba en las manos del Partido de Lenin y Trotsky.» En las manos del Partido, pero no en las manos de la máquina del Partido.