Stalin
Stalin No es posible dejar de decir aquí, aun anticipándonos considerablemente, que Stalin, siendo ya secretario general del Partido Comunista, después de pintar en una de las sesiones del Comité Central con negros colores las intrigas y querellas personales que se estaban desarrollando en los diversos comités locales del Partido, añadió de manera inopinada: «Pero estas querellas tienen también su lado positivo, pues llevan a la dirección monolítica.» Sus oyentes se miraron unos a otros, sorprendidos; el orador continuó su informe sin inmutarse. La esencia de tal «monolitismo», aun en sus años juveniles, no siempre estuvo identificada con la idea. Dice Iremashvili: «No le preocupaba encontrar y determinar la verdad; solía atacar o defender lo que anteriormente había sostenido o condenado. La victoria y el triunfo eran para él mucho más preciosos.»