Stalin
Stalin Stalin pasó en Tsaritsyn varios meses. Su trabajo de zapa contra mí, que ya entonces constituía buena parte de sus actividades, iba de la mano con la oposición solapada de Vorochilov, que era su más íntimo asociado. Sin embargo, Stalin se condujo de tal modo, que en cualquier momento pudiera retroceder sin comprometerse. Lenin conocía a Stalin mejor que yo, y, al parecer, sospechó que la pertinacia de los tsaritsynitas podía explicarse por la actuación de Stalin detrás de la cortina. Me resolví a arreglar de una vez los asuntos de Tsaritsyn. Después de un nuevo choque con el mando, decidí que Stalin regresara. Esto se hizo por mediación de Sverdlov, que salió en persona en un tren especial para traerse a Stalin. Lenin deseaba reducir el conflicto a proporciones mínimas, y en tal respecto tenía razón, como es natural.