Stalin
Stalin En esta posdata, tan típica de Stalin, se encierra todo un sistema. El Ejército tenía, como es natural, su propio jefe de Suministros. Siempre había penuria de proyectiles, y se distribuían con arreglo a las instrucciones directas del comandante en jefe, teniendo en cuenta las reservas disponibles y la Importancia relativa de los frentes y de los ejércitos. Pero Stalin se saltaba todos los trámites establecidos y violaba toda apariencia de orden. Prescindiendo del jefe de Suministros, pedía cartuchos por mediación de Lenin, no ya para ponerlos a disposición del mando del Ejército, sino a la suya personal, con el fin de que pudiera hacer obsequio de ellos a un determinado comandante de división a quien quisiera dar impresión de su propia importancia.
[Diez años después, esta breve excursión de Stalin a Petrogrado a últimos de primavera de 1919 fue aprovechada por Vorochilov como elemento germinativo para falsificar una vez más la historia. Pero ahora aquella semilla se ha convertido en un mito de cuerpo entero denominado «Stalin, el salvador de Petrogrado». Es un mito sutil, extrañamente cimentado en un deliberado cambio de estaciones.] El hecho es que [Yudenich trató de tomar Petrogrado] dos veces en el curso de 1919, en mayo y en octubre.