Stalin
Stalin [La ruptura entre Lenin y Stalin se produjo después de pacientes esfuerzos por parte de Lenin para evitarla. Cuando, en el XI Congreso, hacia fines de marzo de 1922, Zinoviev y sus más fieles aliados apoyaban a Stalin para el cargo de secretario general, esperando aprovechar la hostilidad de éste hacia mí en su propio beneficio, Lenin puso objeciones a su candidatura (en una discusión extraoficial entre sus íntimos), advirtiendo que «aquel cocinero no haría más que platos muy cargados de pimienta».
Temía que se reprodujese su enfermedad, y estaba deseoso de aprovechar el tiempo que transcurriese hasta su próximo acceso, que podría serle fatal, para establecer una dirección colectiva armónica por acuerdo común, y particularmente para llegar a una inteligencia con Stalin. [De aquí el intenso esfuerzo suyo por coordinar su propia labor con la de la Secretaría. Era muy meticuloso en cuanto a sostener la autoridad de Stalin. Todavía el 21 de octubre de 1922, Lenin rechazó la indignada protesta de la oposición georgiana contra Stalin y Ordzhonikidze con un telegrama que levantaba la epidermis. De manera análoga continuó defendiéndole o atenuando las críticas de que era objeto mediante moderados reproches de otras decisiones. El rompimiento no surgió hasta que Lenin se convenció de que Stalin era incorregible. La cuestión georgiana fue sólo uno de los motivos que condujeron a tal desenlace.]