Stalin
Stalin Pero en aquel juicio se hicieron públicas circunstancias sumamente esclarecedoras. De acuerdo con el testimonio de su secretario y confidente, Bulnanov, Yagoda tenía una caja especial de venenos, de la cual extraía siempre que hacía falta preciosos frasquitos que confiaba a sus agentes con instrucciones apropiadas. El jefe de la OGPU, antiguo farmacéutico, se interesaba sobremanera por los venenos. Tenía a su disposición a varios toxicólogos, para los cuales organizó un laboratorio especial, proveyéndoles de medios sin límite ni control. Es, desde luego, imposible que Yagoda pudiese montar tal empresa para sus propias necesidades personales. Lejos de eso, en aquella ocasión, como en otras, estaba desempeñando sus funciones oficiales. Como envenenador, era simplemente instrumentum regni, como el viejo Locusta en la corte de Nerón, ¡con la diferencia que había sobrepasado en mucho a su ignorante predecesor en materia de técnica!