Stalin
Stalin En cuanto al descontento de Gorki, sus deseos de ir al extranjero, la negativa de Stalin a facilitarle un pasaporte para que saliera del país..., todo ello era conocido en Moscú de todo el mundo, y constituía la comidilla general. Las sospechas de que Stalin había ayudado de algún modo a las fuerzas destructivas de la Naturaleza brotaron inmediatamente después de la muerte del gran escritor. Una tarea concomitante del juicio contra Yagoda era desvanecer tales sospechas respecto a Stalin. De ahí las repetidas declaraciones de Yagoda, los médicos y los otros acusados de que Gorki era «íntimo amigo de Stalin», «persona de confianza», «stalinista», enteramente conforme con la política del «líder», y que hablaba «con entusiasmo excepcional» de la misión de Stalin. Si sólo una mitad de todo aquello hubiera sido cierto, Yagoda no se hubiera atrevido a matar a Gorki, y menos se habría arriesgado a confiar tal proyecto a un médico del Kremlin, que le hubiese podido hundir con sólo telefonear a Stalin.