Stalin
Stalin Cuando pregunté a los médicos de Moscú cuál fue la causa inmediata de la muerte de Lenin, que aquellos no esperaban, no acertaron a explicársela. No molesté a Krupskaia, que me había escrito una carta muy afectuosa a Sujum, con preguntas sobre el particular. No reanudé relaciones personales con Zinoviev y Kamenev hasta dos años después, cuando ellos rompieron con Stalin. Evidentemente, evitaron toda conversación a propósito del fallecimiento de Lenin, contestándome con monosílabos y sin sostener la mirada. ¿Sabían algo, o sólo tenían sospechas? De todos modos, habían estado en tan íntimo trato con Stalin durante los tres años precedentes que no podían menos de sentirse cohibidos por la idea de que cayese sobre ellos también una sombra de recelo.