Stalin
Stalin En esta deliberada desmoralización, nunca se interesó Stalin por lejanas perspectivas, ni se detuvo a pensar en la trascendencia social de este proceso en que se había adjudicado el papel principal. Obraba entonces, como ahora, al modo del empírico que es. Elige a quienes le son leales, les recompensa; les ayuda a conseguir puestos privilegiados, pidiéndoles que renuncien a fines políticos personales. Les enseña a crear para ellos la maquinaria destinada a influir sobre las masas y mantenerlas sometidas. Nunca se para a considerar que su política va directamente contra la lucha en que puso cada vez más empeño Lenin durante el último año de su vida: la lucha contra la burocracia, pero siempre en os abstractos e inanimados. Piensa en la falta de atención, en el baduque, en el desaseo de las oficinas, etc., pero permanece sordo y ciego ante la formación de toda una casta privilegiada soldada por los lazos del honor de los ladrones, por su común interés [como explotadores privilegiados de toda la política de cuerpo] y por su incesante alejamiento del pueblo. Sin sospecharlo, Stalin está organizando no solo una nueva máquina política, sitio una nueva casta.