Stalin

Stalin

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La parte de los escritos oposicionistas que conseguí llevarme en ocasión de mi expulsión a Turquía, se conserva actualmente en la Biblioteca de Harvard y está a disposición de cuantos puedan interesarse por el estudio de la reseña de aquella notable pugna en las fuentes originales. Repasando esos documentos mientras escribo la presente obra (esto es, casi quince años después), tengo que admitir que la oposición estaba acertada en dos aspectos: vaticinaba con razón y hablaba intrépidamente a la vez; dio pruebas de notable brío y persistencia en el desarrollo de su línea política. Los argumentos de la oposición nunca han sido refutados. No es difícil imaginarse el furor que despertaban en Stalin y en los íntimos de su camarilla. La superioridad intelectual y política de los representantes de la oposición sobre la mayoría del Politburó se echa de ver en cada línea de los documentos Oposicionistas. Stalin nada tenía que decir en respuesta, ni intentó nunca darla. Recurría al mismo método que había sido parte de sí mismo desde su temprana juventud, y que consistía en no discutir con un adversario, descubriendo sus propias opiniones delante de un auditorio, sino comprometerle personalmente, y si le era posible, exterminarle físicamente. Su impotencia intelectual ante la argumentación, ante la crítica, daba origen a la furia, y ésta, a su vez, le impulsaba a apresurar sus medidas para liquidar a la oposición. Así pasaron los años 1926-1927. Aquel período constituyó simplemente un ensayo general de la perfidia y la degeneración que asombraron al mundo diez años después.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker