Su moral y la nuestra
Su moral y la nuestra Quien no quiera retornar ni a Moisés ni a Cristo ni a Mahoma, ni contentarse con una mezcolanza ecléctica, debe reconocer que la moral es producto del desarrollo social; que no encierra nada invariable; que se halla al servicio de los intereses sociales; que esos intereses son contradictorios; que la moral posee, más que cualquier otra forma ideológica, un carácter de clase.
Sin embargo, ¿es que no existen reglas elementales de moral, elaboradas por el desarrollo de la Humanidad en tanto que totalidad, y necesarias para la vida de la colectividad entera? Existen, sin duda; pero la virtud de su acción es extremadamente limitada e inestable. Las normas "universalmente válidas" son tanto menos actuantes cuanto más agudo es el carácter que toma la lucha de clases. La forma suprema de ésta es la guerra civil; ella provoca la explosión de todos los lazos morales entre las clases enemigas.
