Su moral y la nuestra
Su moral y la nuestra El marxista revolucionario no podría abordar su misión histórica sin haber roto moralmente con la opinión pública de la burguesía y de sus agentes en el seno del proletariado. Tal cosa exige un arrojo moral de distinto calibre del que se necesita para gritar en las reuniones públicas: "¡Abajo Hitler!" "¡Abajo Franco!" Precisamente, esa ruptura decisiva, profundamente reflexionada, irrevocable entre los bolcheviques y la moral conservadora de la grande y también de la pequeña burguesía, es lo que causa un espanto mortal a los fraseadores demócratas, a los profetas de salón y a los héroes de corredor. De ahí sus lamentaciones sobre la "amoralidad" de los bolcheviques.