Su moral y la nuestra
Su moral y la nuestra Su manera de identificar la moral burguesa con la moral "en general", se observa, sin duda, del mejor modo en la extrema izquierda de la pequeña burguesía, precisamente en los partidos centristas del llamado Buró de Londres. Ya que esta organización "admite" el programa de la revolución proletaria, nuestras divergencias con ella parecen a primera vista secundarias. En realidad, su "admisión" del programa revolucionario carece de todo valor, ya que no la obliga a nada. Los centristas "admiten" la revolución proletaria como los kantianos admiten el imperativo categórico, es decir, como un principio sagrado, pero inaplicable en la vida de todos los días. En la esfera de la política práctica, se unen con los peores enemigos de la revolución, los reformistas-stalinistas, para luchar contra nosotros. Todo su pensamiento está impregnado de duplicidad y de falsía. Si no llegan hasta crímenes enormes sólo es porque siempre se quedan en el último plano de la política: son, en cierta forma, los carteristas de la historia. Precisamente por eso se consideran los llamados a regenerar el movimiento obrero por medio de una nueva moral.