Su moral y la nuestra
Su moral y la nuestra El folleto Su Moral y la Nuestra tiene, cuando menos, el mérito de haber obligado a algunos filisteos y sicofantes a desenmascararse por completo. Los primeros recortes de la prensa francesa y belga que he recibido, así lo atestiguan. La crítica más inteligible, en su género, es la de un periódico católico parisiense, La Croix: estas gentes tienen su sistema y no se avergüenzan de defenderlo. Están por la moral absoluta y además por el verdugo Franco: tal es la voluntad de Dios. A su espalda llevan un Pocero celeste que recoge y conduce tras ellos todas sus inmundicias. Nada asombroso es que juzguen indigna la moral de los revolucionarios, que responden por sí mismos. Sin embargo, lo que nos interesa ahora no son los mercaderes profesionales de indulgencias, sino los moralistas que se pasan sin Dios, al mismo tiempo que tratan de ocupar ellos su sitio.