Su moral y la nuestra
Su moral y la nuestra El periódico "socialista" de Bruselas, Le Peuple -¡adonde ha venido a ocultarse la virtud!- no ha encontrado en nuestro pequeño libro más que una receta criminal para crear núcleos secretos, con el más inmoral de los fines: comprometer el prestigio y los ingresos de la burocracia obrera belga. Indudablemente, se puede objetar que esa burocracia está marcada de infamia por traiciones sin número y por estafas públicas (¡recordemos no más la historia del "Banco Obrero"!); que ahoga en la clase obrera cualquier destello de pensamiento crÃtico; que por su moral práctica no es superior en nada a su aliada polÃtica, la jerarquÃa católica. Pero, en primer lugar, sólo gentes muy mal educadas pueden recordar cosas tan desagradables; en segundo, todos estos caballeros, sean cuales fueren sus pecadillos, tienen en reserva los más elevados principios de moral: Henri de Man se encarga de ello; frente a su ilustre autoridad, nosotros, los bolcheviques, no podemos, evidentemente, alcanzar ninguna indulgencia.