El caballero de la carreta
El caballero de la carreta Ya han traído los caballos; ya están aparejados y ensillados. El rey es el primero en montar, y luego montó mi señor Galván, y todos los demás a porfía. Todos quieren ser de la compañía, y cada uno va a su guisa. [250]Unos estaban armados, y muchos otros sin armadura. Pero mi señor Galván iba bien armado, e hizo que dos escuderos le trajeran dos corceles de batalla.
Así que se aproximaron al bosque, vieron salir al caballo de Keu, y lo reconocieron. Vieron que las riendas de la brida habían sido rotas por ambos lados. El caballo venía sin caballero. La estribera traía teñida de sangre, y el arzón de la silla por detrás colgaba desgarrado y en pedazos.
Todos se quedaron angustiados; y uno a otros se hacían señas con guiños y golpes de codo.
Bien lejos en delantera a lo largo del camino cabalgaba mí señor Galván. Sin mucho tardar vio a un caballero que avanzaba al paso sobre un caballo renqueante y fatigado, jadeante y cubierto de sudor. El caballero fue el primero en saludar a mi señor Galván; y éste le contestó luego. El caballero se detuvo al reconocer a mi señor Galván, y le dijo: