El caballero de la carreta
El caballero de la carreta «Si me pudierais dar vuestra promesa de servirme, bien podría indicaros el camino directo, la senda, y aún os diría, el nombre de la tierra y del caballero que allí la lleva. Aunque ha de sufrir grandes rigores quien quiera entrar en aquella comarca. Antes de llegar allí encontrará mil dolores».
Mi señor Galván le dice:
«Doncella, así Dios me ayude, que yo os prometo a discreción, poner a vuestro servicio, cuando os plazca, todo mi poder, con tal que me digáis la verdad».
Y el que estuvo en la carreta no dice que promete todo su poder, sino que afirma —como es propio de aquel a quien Amor hace rico, poderoso y atrevido a todo— que sin temor ni reparo, se pone y ofrece a sus órdenes con toda su voluntad.
«Entonces os lo diré —contesta ella—. Por mi fe, señores, fue Meleagante, un caballero muy fuerte y tremendo, hijo del rey de Gorre, quien la apresó; y se la ha llevado al reino de donde ningún extranjero retorna, sino que por fuerza mora en el país, en la servidumbre y el exilio».
Y entones él le pregunta:
«¿Doncella, dónde está esa tierra? ¿Dónde podremos buscar el camino?».
Ella responde: