Hagakure: El Camino del Samurái
Hagakure: El Camino del Samurái En el curso de un Seppuku ritual, el asistente cortó la cabeza teniendo cuidado de dejar un pequeño trozo de carne de manera que la cabeza no quedara separada completamente del tronco. Un observador oficial declaró: «No se ha acabado». El Kaishaku, furioso, cogió la cabeza, cortó el trozo de carne, levantó la cabeza a la altura de sus ojos y dijo: «¡Mirad!» Fue bastante impresionante. Era una historia del Señor Sukeemon. Antaño ocurría que la cabeza «volaba». Se dijo entonces que más valía dejar un pequeño trozo de carne que impidiera a la cabeza ser proyectada sobre los Oficiales.
Ahora, la costumbre es cortar completamente la cabeza. Un hombre que había cortado cincuenta cabezas dijo un día: «Algunas veces el tronco de un cuerpo cuya cabeza habéis cortado no os deja indiferente. Para los tres primeros, no notáis nada; al cuarto o quinto ya empezáis a sentir algo. Como este punto es de una extrema importancia, si os decidís a cortar cabezas, tenéis que hacerlo sin cometer ningún error».