Hagakure: El Camino del Samurái
Hagakure: El Camino del Samurái Se cuenta que esta historia terminó sin otras consecuencias.
Un grupo de hombres se había reunido un día en la plaza de la Ciudadela interior del castillo cuando alguien dijo a Uchida Shouemon: «Se dice que enseñáis el arte del sable, pero si se os juzga por vuestro comportamiento cotidiano debéis de carecer de pulcritud. Si se os pidiera ser el asistente de un Seppuku tengo la impresión de que en vez de cortar la base del cuello, cortaríais la coronilla». Shouemon replicó: «Tal caso no es cierto, dibuja un pequeño punto con tinta en la base de tu cuello y te voy a mostrar cómo puedo cortarlo sin errar ni el espesor de un cabello».
Camino de Tokaido, Nagayama Rokurozaemon se detuvo en Hamatsu. Cuando pasaba delante de un albergue, un mendigo se aproximó a su palanquín y dijo: «Soy un Ronin de Echigo, no tengo dinero y estoy en dificultades. Los dos somos Bushi. Os ruego que me ayudéis». Rokurozaemon se enfadó y dijo: «Es insultante decir que los dos somos Bushi. En vuestro lugar, ya me hubiera clavado el sable en el vientre, en vez de continuar errando, exponiendo vuestra vergüenza; cortaos ahora mismo el estómago». Se dice que el mendigo se alejó.