Del album de un cazador
Del album de un cazador —¿Que no? El tipo alquila doscientas dieciséis desiatinas solamente de los campesinos de Jlinov, y trescientas veinticuatro de los nuestros; ahà tiene unas buenas quinientas desiatinas. Y no solo comercia con la tierra: también comercia en caballos, y en ganado, y en brea, y en manteca, y en esto y en lo otro… ¡Listo, listÃsimo es, y muy rico también, la alimaña! Lo que tiene de malo es que siempre anda enzarzándose con alguien. Es una bestia salvaje, no es un hombre. Ya le digo que es un perro, un lobo auténtico si hubo alguno alguna vez.
—¿Y por qué no se quejan de él?
—¡Bah! ¡El amo no tiene que preocuparse con esto! No hay nadie con atrasos para él, asà que, ¿qué más le da este asunto? A ver quién lo intenta —añadió tras una pausa—, eso de quejarse. No, él lo agarrarÃa después… SÃ, a ver quién se atreve. Él lo agarrarÃa, asÃ, y el otro se enterarÃa…
Recordé el asunto con Antip y le expliqué cuanto habÃa visto.