Del album de un cazador
Del album de un cazador —Bien —declaró Anpadist—, ahora se lo comerá vivo, eso es lo que hará. El responsable empezará a darle palizas. ¡Qué mala suerte ha tenido el pobre diablo, cuando lo piensas! ¿Y por qué está sufriendo tanto…? Todo fue porque en una reunión se enfadó con él, con el intendente, ya no lo soportaba más, ya sabe… ¡Como si eso fuera algo grave! Asà que comenzó a tomarla con Antip. Ahora se lo tragará entero. Es esa clase de perro, el Señor me perdone mis pecados, pero sabe bien dónde clavar los dientes. A los viejos más ricos y con familias más grandes, a esos no los toca, el demonio pelón; ¡pero en este caso ha perdido el control! Después de todo, ha enviado a todos los hijos de Antip, uno por uno, al ejército, el villano imperdonable, el perro; ¡el Señor perdone mis pecados!
Salimos de caza.
Salzbrunn, en Silesia
Julio 1847