Del album de un cazador
Del album de un cazador —Una aldea. ¿Cuál quiere?
—Es solo para resguardarme de la lluvia.
—¿Cómo?
—Para resguardarme de la lluvia.
—¡Ah! —Se rascó la calva quemada por el sol—. Bueno, pues tiene que ir, a ver —comenzó a decir de pronto, meneando sus brazos de forma desconectada de sus palabras— por ahÃ… Verá, camina usted por ese bosque, el que ve ahÃ, y se va por ahÃ, y entonces hay un camino; no le preste atención al camino, y échese a la derecha, siempre a la derecha, la derecha, la derecha… Bueno, llegará entonces a Anánevo. Del otro lado está SÃtovka.
TenÃa dificultad para comprender al anciano. Hablaba bigotes por medio y la lengua no le obedecÃa.
—¿De dónde eres? —pregunté.
—¿Cómo?
—¿Qué de dónde eres?
—De Anánevo.
—¿Y qué estás haciendo aqu�
—¿Cómo?
—¿Qué estás haciendo aqu�
—Estoy vigilando.
—¿El qué?
—Los guisantes.
No pude contener la risa.
—Por Dios bendito, ¿qué edad tienes?