Del album de un cazador
Del album de un cazador «¡Qué clase de terrateniente tan raro es este!», pensé. Además, no daba la más mÃnima impresión de estar triste o insatisfecho con su destino. Al contrario, radiaba buena voluntad indiscriminada, cordialidad y una casi servil disposición a trabar amistad con todo el mundo. Es cierto que, al mismo tiempo, se tenÃa la impresión de que no se lograrÃa fraguar una amistad auténtica con él, puesto que no podrÃa mantener una relación Ãntima con nadie; y esto no porque no necesitara de los demás, sino más bien porque su vida entera habÃa sido vuelta del revés. Observando a RadÃlov de cerca no podÃa imaginarlo feliz, ni ahora ni en ningún otro momento. No habÃa sido bendecido con un fÃsico atractivo, al contrario, sus ojos abogaban el secretismo, aunque en su sonrisa y en conjunto existiera algo agradable, pero que permanecÃa escondido. De manera que uno imaginaba que querÃa conocerlo mejor y convertirse en su amigo. Por supuesto, de cuando en cuando se comportaba como el terrateniente y el habitante de la estepa que era, pero nunca dejaba de ser buena persona.