Del album de un cazador
Del album de un cazador —¿De veras lo cree? —preguntó RadÃlov—. Bien, tal vez esté en lo cierto. Recuerdo una vez en TurquÃa, estaba medio muerto en un hospital: tenÃa fiebre tifoidea. No podÃamos enorgullecemos de nuestro hospital, después de todo estábamos en guerra. De repente nos trajeron muchos más enfermos, pero ¿dónde ponerlos? El doctor iba como loco de un lugar a otro, pero no habÃa sitio. Entonces se acercó hasta mà y preguntó al ordenanza: «¿Vivo?». El ordenanza respondió: «Lo estaba por la mañana». El doctor se agachó sobre mi cuerpo y me oyó respirar. El tipo no pudo evitar decir: «La naturaleza es idiota. Aquà hay un hombre muriéndose, es absolutamente cierto que se muere, que solo está agarrándose a la vida, y todo lo que hace es ocupar un sitio y evitar que entren otros». «Pues bien», pensé yo, «no estás tan mal después de todo, Mijailo Mijáilich…». Pero mejoré, y hasta hoy estoy vivo, como puede ver. Asà que parece que tiene usted razón.
—Oh, siempre tengo razón —respond×. Y si usted hubiera muerto, también habrÃa dejado atrás una situación difÃcil.
—Muy bien, sà —añadió, de repente golpeando con fuerza la mesa con su mano—. ¡Todo lo que uno debe hacer es decidirse! ¿Por qué soportar una situación difÃcil? ¿De qué sirve agarrarse a la vida, continuar…?