Cartas de amor
Cartas de amor Bueno, pensé que ya tenía una maravillosa excusa que darte y así librarme de una reprimenda, pero no sé qué ha sido de ella. No había bastante fuego para calentarme bien, y pensé que más me valía regresar al frío rápidamente, mientras todavía estaba acostumbrado a él. Así que dejé mi tarjeta, dije que, como eran casi las nueve y por lo tanto demasiado tarde para visitar a nadie en esta tierra de costumbres fijas, no iría a casa de los Hooker, sino que regresaría en otro momento más apropiado, y me fui pensando para mis adentros: «Menos mal que estoy solo… si Livy estuviera aquí, habría recibido una buena reprimenda por semejante comportamiento». Me resistí, Livy, pero no pude evitarlo… no pude evitarlo. Fuera regañinas, mi querida diablilla, mi amorcito, porque sé que me vas a reñir. Y supongo que quizás lo merezca. (Pero yo quería regresar para escribirte, mi amada Livy, creo que ésa es la razón, ¿no puedes permitir que eso te alivie? [¿cariño?] Ésta es mi buena, preciosa, dulce y querida Livy. ¡Me siento obligado a visitar a los Hooker! E pluribus unum! No sé qué significa «E pluribus unum», pero me gusta de todos modos). [Vamos a] Ahora nos besaremos y nos reconciliaremos, Livy.