Cartas de amor
Cartas de amor Livy, supongo que he sido tonto, mi amor, pero no he podido evitarlo. He ido andando a Nook Farm desde este hotel (el Allyn House) en esta helada y tormentosa noche y luego decidí visitar a los Hooker en otro momento. Ahora espera, querida Livy, no te erices demasiado rápido; no «pierdas los estribos» como decimos en París, pero escúchame hasta el final. Iba a visitar a los Burton, ya sabes. Bien, hacía una noche horrible ahí fuera, me enfrentaba a la cegadora borrasca de nieve (el viento la estaba arrastrando de las calles y convirtiéndola en nubes que hacían que las lámparas de gas se vieran muy débilmente, como si hubiera niebla), tardé media hora en llegar allí, y luego… bueno, luego los depravados e informales Burton no estaban en casa. Johnny (creo que es el nombre del hijo del Sr. Hooker) estaba allí y me dijo que estaban todos en casa y pensó que se alegrarían de verme, y también que allí había una joven de no sé dónde, etcétera, etcétera. Pero yo, como es natural, estaba enfadado por el inaudito comportamiento de esos Burton… Estar fuera una noche como ésta; y yo… yo… yo…