Cartas de amor
Cartas de amor Ahora que ya estoy bien de nuevo, no me importa decirte que he estado enfermo un par de días. No fue nada grave (trabajé casi todo el tiempo) y me pareció inútil inquietarte. Esta mañana estaba casi seguro de que iba a tener una fuerte recaída, pero ahora todo ha pasado, estoy bien, alegre, estoy disfrutando de esta cálida noche, escribiéndote en pijama para estar más cómodo… y fumando. El buen Dios que está ahí arriba sobre todos nosotros es clemente conmigo… de Él provino tu preciado amor, de Él provienen todas las cosas buenas, y estoy agradecido.
(Tengo mucha suerte de poder escribirte con dos retratos tuyos delante de mí; y uno de la buena de Hat(tie)). Bésame, por favor.
Supongo que recibiré una carta cada día, querida. Excepto, por supuesto, cuando ello suponga demasiado trabajo. Hoy no he tenido noticias tuyas [y te confieso] y te aseguro que quería tenerlas. De todas formas, esto es puro egoísmo y yo no tengo la culpa de ello. Escríbeme cada dos días… es más que suficiente para un adorable cuerpecito como el tuyo.
Creo que voy a garabatearte muy pocas cartas, porque tengo que confesarte que te utilizo como un premio por buen comportamiento…