Cartas de amor
Cartas de amor ¿Cómo podría andar por estas avenidas sombrías por la noche sin pensar en ti? Pues todo en ellas te invoca… Cada losa, durante un buen número de millas, está densamente cubierta por un invisible tejido de pensamientos tuyos… Deseos, anhelos e inútiles caricias para ti en el aire vacío mientras tú duermes plácidamente y sueñas con otras cosas ajenas a mí, mi amor. Por lo tanto, ahora y siempre en el futuro, cuando pise estas piedras, esos tristes fantasmas de un tiempo que ya se fue (¡gracias a Dios!) emergerán de mí para acercarse a estos nuevos y vivos pensamientos, completamente radiantes de esperanza, de amor correspondido y de felicidad. ¡Que Dios te bendiga y te guarde siempre, mi Livy!
Estoy en la misma casa (pero no en la misma habitación… ¡menos mal!) donde pasé tres semanas horribles el otoño pasado, adorándote y escribiéndote cartas; algunas las envié a la papelera y otras nunca pasaron de mi mente al papel. Pero no me gusta pensar en esos días, ni hablar de ellos.