Cartas de amor
Cartas de amor Querida mía, cariño, dentro de unos minutos, después de una lectura del Testamento y de haber rezado por los dos, como siempre, estaré en la cama. Y soñaré, antes y después de acostarme, con la pequeña flor que ha brotado en el desierto junto al que me encuentro y que ha desprendido su fragancia sobre mi vida, haciendo sus caminos atractivos con su belleza y convirtiendo su desaliento en satisfacción con su dulce espíritu. Y te bendeciré, mi amor, con toda la plenitud de un corazón que conoce tu valor más que nadie, incluso más que los que siempre han estado contigo; y desde las profundidades de una gratitud que te debe que haya luz donde antes había oscuridad, que haya paz donde antes reinaba la turbulencia, y que esté la belleza y la majestuosidad del amor donde antes un alma sin amor se sentaba sobre sus despojos y alargaba su ignorada mano pidiendo caridad. Te comprendo y te aprecio más que ninguna otra persona, porque ésta es la prerrogativa para alcanzar el amor, y por lo tanto te puedo amar, te amo y te amaré siempre mejor que ninguna otra persona, mi Livy.
Buenas noches, mi amor; que un sueño tranquilo te refresque y que los ángeles guardianes cuiden de ti.
SAM