Cartas de amor
Cartas de amor Hace un rato, en el desayuno he visto a un viejo amigo (el ex Gobernador Fuller) y me hizo llegar muchas críticas de la conferencia que dicté en Nueva York hace 18 meses. Yo te culpo de ello, ¿por qué no debería hacerlo? Aquella vez la sala estaba abarrotada, pero no era mi popularidad la que la había llenado, sino el esfuerzo de mis amigos. Ellos lo organizaron todo: lo idearon, lo planearon y lo llevaron a cabo con éxito. Si existe algún hombre que pueda estar orgulloso de sus amigos, ése soy yo, tu servidor. La crítica del Tribune es de Ned House, quien es considerado como el crítico dramático más ilustre de los Estados Unidos.
Adiós, Livy. Todo este tiempo me he sentido como si estuvieras aquí conmigo, casi; y por momentos, como si pudiera verte de pie a mi lado. ¡Pero has desaparecido! Echo de menos una amable presencia; una gloria se ha ido de mi lado. ¡Escucho una voz amada, busco un querido rostro, acaricio el aire vacío! Que Dios te bendiga, mi vida. Adiós; te envío miles de besos; envíame tú alguno, por favor.
Con muchísimo amor, Tuyo
Para siempre
SAMUEL
P. D. ¡Te quiero muchísimo, Livy!