Cartas de amor

Cartas de amor

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Wangaman me ha hecho ir a su casa para ver a su esposa. También la conocí en Nevada. Me quedé 15 minutos, y me habría quedado a cenar, pues la mesa parecía tentadora, pero su hijo de siete años es uno de esos sabelotodo consentidos que se dedica todo el tiempo a trepar a todas partes para ver desde dónde puede interceptar tu visión y atraer tu atención; vigilando tus ojos hábilmente, y cambiando de posición para volver a interceptarlos si miras hacia otro lado… Un niño que desea vehementemente hacer algo que sorprenda para atraer la atención del desconocido… Una criatura que desfila con sus juguetes y que le hace preguntas a su madre al respecto, con el único fin, obviamente, de obligar al desconocido a fijarse en ellos y así arrancarle una observación… Un diablillo sucio y repugnante que canta cosas de guardería en un tono alto, más alto, y más alto conforme la conversación avanza hasta alcanzar niveles insoportables, y que lo hace todo por conseguir la tan solicitada admiración… Un pequeño granuja que dice esas cosas inefablemente [estúpidas] sosas que su madre atesora y repite y considera cosas «inteligentes», mientras ronronea y sonríe insípidamente… Una pequeña bestia de nariz respingona, tupida cabeza, con uñeros, atiborrada de dulces que da manotazos a las cosas en la mesa, que derrama el café, que come el puré de patatas con los dedos, y que señala y pide gritando «un poco de eso…». Un estorbo inmoral, agotador, feo, odioso y detestable, ¡en todo momento y en todo lugar!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker