Cartas de amor
Cartas de amor Puede que yo sea un bruto. Lo soy, no hay duda. Pero a pesar de todo, eso es lo que pienso de esa clase de niños. La sección de «cuatro años» del Harper’s Monthly se ha escrito en vano, desde mi punto de vista.
En fin, querida Livy, temí que ese diablillo estuviera en la cena… A las madres que educan a esos prodigios siempre les gusta exhibirlos, así que primero tuve intención de preguntar, y luego, al darme cuenta de que eso no sería del todo educado, rechacé la invitación y regresé al hotel.
Uno de los corresponsales que estuvieron aquí hoy era el Sr. Bennett del Commercial, un buen tipo, modesto y agradable. Quiere hacer una sinopsis de mi conferencia mañana por la noche, o dar a conocer su totalidad. Yo le dije que una sinopsis de una conferencia cómica le quita la gracia a las bromas, haciendo que la gente las recuerde mal, y al recordarlas así, odiarlas si oyen al conferenciante repetirlas en una solemne y atormentadora sucesión, una tras otra.
Y le dije que poner de relieve los puntos cómicos de una conferencia era como sacar las pasas de una torta de frutas; la convierte en la simulación de algo que no era, para los que llegan después.