Cartas de amor

Cartas de amor

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Ya sabes que la autosatisfacción de algunas personas no puede doblegarse de ningún modo. En medio de esa hermosa música una vieja delgaducha que estaba a mi lado afinó su gaita y empezó a aullar. Estuve a punto de golpearla con un banco en la cabeza. Nunca vi mayor descaro que el de esa mujer.

La segunda canción era demasiado complicada para ella y me dio un descanso. Durante la tercera, aguanté la primera estrofa como si de una tortura se tratara, y me sentí muy feliz, satisfecho y a salvo… Pero en la segunda estrofa, la venerable lechuza volvió a la carga y rechinó con su sierra a lo largo de todo el cántico.

El joven que me acompañaba se cansó del sermón pronto. Obviamente no estaba acostumbrado a ir a la iglesia, aunque hablara como si lo estuviera. Hacia el final se fue encogiendo hasta quedar descansado sobre el final de su columna; luego apoyó sus dos rodillas bien altas contra el banco que tenía enfrente; se frotó los muslos pensativamente con las manos; bostezó; intentó estirarse dos veces, pero le interrumpieron y pareció abatido y apesadumbrado; miró su reloj tres veces; y al final eructó. Después me deshice de él. (1 de la madrugada. Buenas noches y que Dios te bendiga y te proteja, mi amor).

SAM

* No es elegante, Livy, pero no hay otra forma de decirlo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker