Cartas de amor
Cartas de amor Warner se alegró tanto ante la perspectiva de lo que podríamos hacer con el Courant ahora que he conseguido una popularidad tan repentina y arrolladora en Nueva Inglaterra, que olvidó el hecho de que todavía no hemos llegado a ningún acuerdo, y empezó a hablar del trabajo que yo haría en el periódico. Lo mismo ha pasado esta noche en casa de Twichell, en otra larga conversación privada. Le dije que no abandonaría el Express a menos que los chicos estuvieran dispuestos, y estaba seguro de que no lo estarían… Y que no les pediría que me dieran más por mi participación de lo que yo di por ella, para que no digan que me fui sin beneficiarles con mi partida… Por otro lado, según parece, la única quinta parte del Courant que podría conseguir se la han comprado sin pensar a un socio del que querían deshacerse por 4000$ más de lo que valía, y pidieron el dinero prestado para poder hacerlo (todavía sin pagar: una hambrienta deuda de casi 30 000$). Le dije que pagaría al Express 5000$ por dejarme ir, y al Courant 29 000$ por una participación de 25 000$ por acogerme… En total 9000$ para conseguir una participación mucho menos valiosa y lucrativa que mi participación del Express. Y lo único que conseguiría con ello sería el placer de vivir en Hartford rodeado de una encantadora sociedad, en la que tanto tú como yo estaríamos plenamente satisfechos. Le dije que si tuviera 35 000$, pagaría 9000$ en un abrir y cerrar de ojos con tal de situarnos cómodamente, pero que por desgracia no disponía de ese dinero. Le dije que no haría nada antes de hablar contigo. Me pidió que hablara con el Sr. Langdon y que le comunicara el resultado por escrito, y le contesté que lo haría.