Cartas de amor
Cartas de amor Pero incluso aunque nunca lo dijeras verbalmente, si viera que el hecho de que yo fume supone un obstáculo para nuestra perfecta unidad marital y para nuestra felicidad, lo echarÃa por la borda. Sin piedad.
Querida Livy, parece que pienses que el deshacerme bruscamente de este amado hábito de 26 años supondrÃa para mà una proeza hercúlea. Como si no me conocieras o como si yo mismo no me conociera. Yo tengo una opinión diferente acerca de eso. Pronuncia las palabras, querida Livy, sin acompañarlas de odiados argumentos o teorÃas, y verás que te quiero lo suficiente como para cumplir tus deseos, incluso en este tema. Nada se cruzará en el camino de nuestro perfecto acuerdo, si yo puedo evitarlo.
Si me hubieras acosado o perseguido con este tema, no podrÃa hablar como lo estoy haciendo, pues la persecución sólo consigue endurecernos en las vÃas del mal. Pero eres tú, mi amor, la que ha sufrido la persecución (y aun asÃ, me ha parecido que era yo, y por eso he resistido tanto tiempo). Has tenido que soportar todo esto, y el simple hecho de pensarlo entristece mi corazón. Esto ha tenido el inevitable efecto de hacerme más reacio a abandonar este hábito de lo que lo hubiera sido de otra forma. Odiamos ser dirigidos.