Cartas de amor
Cartas de amor 
[HARTFORD, HACIA EL 9 DE AGOSTO DE 1871]
… no vale la pena ni pensar en ello ni hablar de ello.
No temas por nosotros mi amor. Si desapareces querré al bebé y le cuidaré celosamente. Pero esperemos y confiemos en que los dos, tanto tú como yo, podamos cuidarle y protegerle hasta que nos tengan que ayudar a ir desde nuestras butacas hasta el salón para ver a sus hijos casados. Esperémoslo, mi vida, e intentemos confiar en que asà será. En cualquier caso, no hace falta que te angusties por esa influencia de la que me hablas. Nunca le afectará. Mejor envenenar su cuerpo que su alma. Mejor que sea un cadáver que un canalla.
Querida Livy, me resulta triste pensar que estás pasando sola este solemne aniversario, tan lleno de recuerdos de un tiempo feliz y de una presencia misericordiosa; de un corazón noble, de un hermoso espÃritu, de un amor cercano a lo divino; de un brazo protector [nunca egoÃsta] de una valentÃa que calmaba el miedo y aportaba sosiego, de una simpatÃa tan amplia y profunda y además tan fuerte y cálida, que poseerla es ser esa excepción, esa joya sin precio, un espÃritu santo.
