Cartas de amor
Cartas de amor 
HAVERHILL [MASSACHUSSETTS, 16 DE NOVIEMBRE DE 1871]
Querida Livy, ha sido una noche terriblemente tormentosa, el tren tuvo algo de retraso, y cuando entré en la sala era media hora más tarde de la hora a la que debería haber empezado la conferencia. Pero ni un alma había abandonado el auditorio. Avancé a través del público con mi abrigo, mis cubre zapatos y mi maletín en la mano, y me descubrí en el escenario, ante el público. No era momento de andarse con formalidades. Les dije que sabía que estaban indignados conmigo, y con razón; y que si algún caballero agraviado se levantaba y me insultaba durante 15 minutos, me sentiría mejor, lo tomaría como una gran amabilidad y estaría dispuesto a hacer lo mismo por él cuando fuese necesario. Esto rompió el hielo, y al final todo salió triunfalmente y con redobles de tambor.
Me enviaste el «No es un truco de teatro» (por el que le estoy muy agradecido a Warner; salió en los periódicos de Boston), pero no me has enviado la nota de Brooklyn de la que hablas. ¿De qué iba?
Ahora dicto mejor la conferencia. Siempre la termino con poesía y con una descripción de la muerte de Artemus en el extranjero.
