Cartas de amor
Cartas de amor 
PITTSBURGH, 29 DE DICIEMBRE [DE 1884]
Bueno, querida mamá, el bebé ha nacido. Esta noche he leído la nueva obra; la obra que fue una ruina y fracasó hace meses por culpa de la insensibilidad de Clara Spaulding; y es la carta más importante que tengo en mi baraja. Siempre lo he pensado. Ha ido progresando al alza; y los elogios de Cable no son sólo grandes, son abrumadores. Dice que la calidad de esta literatura es de primera… grandiosa; la verdad de lo que es la naturaleza de un chico, algo indiscutible; el humor, constante y encantador; el final, dramático, lleno de movimiento, de sorpresa y de ímpetu. Vamos, que la ha descrito muy correctamente. He tardado 45 minutos en recitarla, (no he utilizado ningún apunte), y no he tenido ni un momento de duda, ni un momento de silencio. Ah… Si ha ido así en su estado natural y rudimentario, ¿cómo irá cuando la tenga dominada? La leo en dos mitades, y Cable canta un par de canciones entremedias.
Piénsalo, estoy seguro de que Clara nunca ha oído esto; ni tú: creo que aquella noche me indigné antes de llegar a esta conclusión. Éste es solamente el episodio en el que Tom y Huck llenan la cabaña de Jim de reptiles, y luego lo liberan, por la noche, con una multitud de granjeros persiguiéndoles con armas.
Hoy he oído a un fabuloso músico de banjo. Te quiero, te quiero, cariño.