Cartas de amor
Cartas de amor En Nueva York, Joe y yo fuimos a un club de mala muerte donde vimos un espectáculo de variedades del que Jean hubiera disfrutado con nosotros. Duró dos horas: salÃan unas marionetas, un enano muy pequeño y algunos zulúes con sus escuetos trajes nativos (sacados, creo, de Baxter Street); y una chica que tenÃa 25 aligátores y cocodrilos, a modo de animales domésticos, que reptaban a su alrededor; y una dulce niña de diez años que tocaba maravillosamente bien la armónica; y también una hilera de botellas, una concertina, un violÃn, un extraño y llamativo instrumento pequeño parecido a un mejillón (a la concha), una corneta y un banjo. Asombroso. Y un malabarista nipón que hizo los juegos más extraordinarios que he visto jamás.
En fin, no dejo de quererte, mi vida, ni de pensar en ti y adorarte cada minuto que pasa. Bésalas de mi parte.
SAML