Cartas de amor
Cartas de amor 
[NUEVA YORK], MEDIANOCHE, I 5 DE ENERO DE 1894
Querida Livy, cuando llegué hace una hora y encontré esta carta, no me conmovió ni se me encendió la sangre, porque llevaba muchos días preparándome para estas noticias y estaba lógicamente seguro de que iban a llegar. Te he escrito en seguida un telegrama que te he mandado por mensajero, de forma que lo recibieras en cuanto te despiertes por la mañana: «Espérate a recibir buenas noticias». Jugué al billar hasta la 1 h 15… En realidad ahora son las dos de la madrugada, aunque arriba haya puesto «medianoche»… es que quería mantener la fecha, el 15 de enero, fecha para la que, diez días antes, había previsto «buenas noticias».
Subí a mi habitación y comencé a desvestirme, cuando de repente, y sin previo aviso, la certitud se abalanzó sobre mí y me sorprendió: ¡yo y los míos éramos pobres hace una hora, y ahora somos ricos y nuestros problemas han desaparecido!
Anduve arriba y abajo durante media hora en un torbellino de excitación. Una o dos veces quise sentarme y gritar. El intenso esfuerzo de tres meses y medio de trabajo, día y noche, de pensamientos, de esperanza, de temores, ha desaparecido, y no sabía cómo expresar la sensación de liberación, de alivio y de alegría.
En fin, no voy a escribir más esta noche. Besadme, todos mis amores, y me iré a dormir.
